¿Qué es lo más importante que debo saber al suscribir un contrato de arrendamiento de vivienda urbana?

El  contrato de arrendamiento es uno de los que más se suscriben dentro de la vida de cualquier persona, tanto urbana como comercial, por lo que ha sido regulado con disposiciones específicas que no motiven interpretaciones erradas respecto de su contenido, procedimiento, partes, pagos, entre otros.

 

Es así como la Ley 820 de 2003 dispone todo lo concerniente al arrendamiento de vivienda urbana, regulando el contrato de arrendamiento de casas y apartamentos fuera y dentro de conjuntos residenciales que sirven de “techo” para que una o más personas se refugien en su interior, la constituyan como su vivienda digna, realicen sus actividades diarias, se protejan de condiciones climáticas adversas, conformen sus familias, protejan sus bienes, etc.

 

Este contrato tiene como función principal la de velar por un derecho humano de carácter asistencial e inalienable reconocido por nuestra Constitución Política en su artículo 51, estableciendo que el gobierno debe proporcionar ciertas condiciones para que todo colombiano pueda acceder a una “vivienda digna”.

 

Antes de acordar verbalmente o firmar el contrato de arrendamiento (lo más recomendado) del inmueble seleccionado como domicilio personal o familiar, previas las diligencias de determinación del mismo por ubicación, costo, comodidad, etc., debe verificarse que éste contenga como mínimo:

 

  •  Nombres de los contratantes, identificación y determinación de su domicilio.
  • Identificación del inmueble objeto del contrato, señalando su ubicación con nomenclatura, barrio, ciudad, linderos, dependencias, etc., y señalar su uso específico.
  • Identificar, si de ello se trata, qué parte del inmueble se arrienda (habitación, garaje, depósito) y especificar si hay zonas y servicios públicos que serán compartidas con otros habitantes y/o arrendatarios, para evitar problemas posteriores como el porcentaje de pago de facturas de los mismos.
  • Identificar los servicios públicos con los que cuenta la vivienda, los muebles, usos y servicios adicionales como Internet o WiFi y a quién corresponde su pago.
  • Precio del cánon mensual del arriendo del inmueble y la forma en que el arrendatario debe cancelarlo (efectivo, consignación en cuenta bancaria, etc.) y la fecha en que debe pagar.
  • Establecer el término de duración del contrato y su renovación.
  • Establecer, según la clase de reparación que se requiera, quién debe asumir su costo.
  • Especificar el fiador solidario del arrendatario en caso que se solicite.
  • Las causales de terminación, tanto para el arrendador como para el arrendatario.
  • Cláusula especial en caso de mora en el pago del cánon por parte del arrendatario.
  • Entrega del inmueble una vez finalizado el contrato, o en caso de presentarse incumplimiento de éste.

 

Concluimos que, cumpliendo a cabalidad todas estas cláusulas se evitarán conflictos entre las partes que pueden ocasionar inconvenientes graves y un costo adicional para las mismas.

 

 

 

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